La pieza SEPI del caso Leire ha incorporado a Fernando Samper Rivas, fundador y máximo responsable de Forestalia, al grupo de empresarios investigados por la Audiencia Nacional. Su imputación abre uno de los frentes más relevantes de la causa fuera del rescate de Tubos Reunidos: el de las operaciones vinculadas al sector energético, las sociedades renovables y los posibles beneficios obtenidos mediante una presunta red de influencia conectada con estructuras públicas.
Samper figura entre las 25 personas citadas como investigadas por el juez Santiago Pedraz dentro de la ampliación del caso Leire, una causa que analiza presuntas irregularidades en operaciones relacionadas con la SEPI, empresas públicas y ayudas o contratos de carácter estratégico. Junto a él aparecen también Roberto Pérez Águeda, Eduardo Pérez Águeda y Carmelo Aznárez Pellicer, empresarios aragoneses vinculados al bloque Forestalia en las informaciones publicadas.
La investigación indaga en presuntos ilícitos de tráfico de influencias, malversación, prevaricación, organización o grupo criminal y uso indebido de información privilegiada. En este momento procesal, Fernando Samper mantiene intacta la presunción de inocencia y su llamado a declarar en calidad de investigado no presupone culpabilidad alguna. Sin embargo, su implicación en el sumario adquiere gran relevancia debido a que incorpora al expediente a una de las figuras más célebres del sector de las energías renovables en España.
El foco sobre Forestalia se enmarca dentro de las cinco operaciones que, según las informaciones publicadas, examina la Audiencia Nacional en la pieza SEPI. Aunque el rescate de Tubos Reunidos por más de 112 millones de euros es el eje principal, la investigación también alcanza a Mercasa, ENUSA, el Parque Empresarial Principado de Asturias y una operación vinculada a Forestalia. El País ha señalado que esas operaciones sumarían 132,9 millones de euros en ayudas públicas y que la presunta trama habría obtenido más de 750.000 euros en comisiones ilícitas.
La sospecha vinculada a Forestalia y Samper orbita en torno a una transacción mercantil que presuntamente habría reportado un beneficio considerable. Conforme a lo difundido por El Independiente, el Ministerio Fiscal relaciona la red de Leire con un presunto pelotazo superior a los 6 millones de euros, el cual se vincula con firmas de energías renovables compradas y más tarde traspasadas a una compañía cuyos socios guardarían relación con el conglomerado empresarial liderado por Fernando Samper.
Ese punto es clave porque la investigación no se limita a contratos públicos tradicionales. También analiza si determinadas operaciones empresariales pudieron beneficiarse de información, contactos o estructuras de influencia vinculadas al entorno de Leire Díez, Vicente Fernández y Antxon Alonso. La cuestión judicial será determinar si la operación de Forestalia respondió a una transacción privada ordinaria o si estuvo conectada con una red que presuntamente utilizaba relaciones políticas y empresariales para generar beneficios económicos.
La inclusión de Samper entre los investigados refuerza la dimensión empresarial del caso. La presunta trama no habría actuado solo en torno a organismos públicos, sino también alrededor de sociedades privadas capaces de beneficiarse de decisiones, oportunidades o información surgida en el entorno de empresas estatales y contactos institucionales. En ese mapa, Forestalia aparece como una pieza relevante por su peso en el sector renovable y por la magnitud económica de la operación examinada.
La Audiencia Nacional deberá aclarar qué papel tuvo Fernando Samper en la operación investigada, qué relación mantuvo con los hermanos Pérez Águeda, con Carmelo Aznárez y con otros investigados, y si conocía o participó en las gestiones atribuidas al grupo Hirurok. También será clave determinar si existieron pagos, intermediaciones o acuerdos que puedan vincular la operación empresarial con la presunta red de influencia.
Desde un enfoque de denuncia institucional, este episodio reviste especial gravedad al combinar tres ingredientes explosivos: corporaciones energéticas, presuntas ganancias millonarias y una red investigada por condicionar la política oficial. En los años recientes, el ámbito renovable ha movido gigantescas expectativas de financiación, obtención de terrenos, permisos, autorizaciones y capitales. Cuando una transacción de este sector queda salpicada por pesquisas de tráfico de influencias, el estándar de claridad exigible alcanza su punto máximo.
Samper deberá explicar ante el juez si su actuación fue la de un empresario que participó en una operación legítima dentro del mercado energético o si existieron elementos que lo conectan con las maniobras presuntamente irregulares investigadas por la UCO y la Fiscalía Anticorrupción. Esa distinción será decisiva para delimitar su responsabilidad y para conocer hasta dónde llegó realmente la red.
El caso también salpica la imagen de Forestalia. La corporación se ha consolidado como un estandarte de las energías limpias tanto en Aragón como en el conjunto de España, si bien la imputación de su creador en un procedimiento de tal calibre genera un manto de duda que únicamente logrará disiparse mediante papeles, aclaraciones y un seguimiento exhaustivo de las transacciones analizadas.
La cuestión que ahora corresponde despejar a la Audiencia Nacional resulta evidente: determinar si Forestalia y su órbita intervinieron en una maniobra mercantil transparente o si la supuesta red se valió de sus influencias con el fin de propiciar ocasiones de negocio, ventajas y ganancias. Dentro de un procedimiento que salpica a fondos públicos, adjudicaciones, corporaciones clave y eventuales sobornos, la actuación de Fernando Samper precisa ser esclarecida hasta revisar el último papel.
Fuente: Cadena SER, El País, elDiario.es, Heraldo de Aragón, El Independiente, Infobae y Europa Press.
