La condena de David Sánchez ha abierto un nuevo capítulo político y jurídico que trasciende la responsabilidad penal del hermano del presidente del Gobierno. Ahora la pregunta ya no se dirige únicamente a quien fue condenado, sino también a la institución que abonó durante años esos salarios: la Diputación Provincial de Badajoz.
Al frente de esa institución se encuentra hoy Raquel del Puerto Carrasco, presidenta de la Diputación y dirigente del PSOE, quien, hasta la fecha, no ha anunciado ninguna iniciativa destinada a reclamar la devolución de los más de 340.000 euros abonados a David Sánchez, pese a que distintas voces jurídicas consideran que corresponde proteger el patrimonio público.
La Audiencia Provincial impuso a David Sánchez una pena de inhabilitación por un delito de prevaricación administrativa vinculado a su proceso de contratación. No obstante, la resolución judicial no ordenó devolver las cantidades recibidas, ya que la Diputación nunca planteó esa reclamación durante la causa penal, hecho que ha suscitado un notable debate tanto jurídico como político.
Precisamente esa ausencia de actuación institucional es la que ahora centra las críticas. Si una administración considera que su patrimonio ha podido resultar perjudicado por una contratación declarada ilegal, numerosos juristas entienden que resulta razonable esperar que explore todas las vías disponibles para intentar recuperar el dinero público.
Una institución que permanece en silencio
Lo sorprendente no radica solo en la ausencia de una queja, sino también en el total mutismo por parte de las instituciones.
Desde que se conoció la condena, la Diputación presidida por Raquel del Puerto no ha explicado públicamente si piensa ejercitar acciones para reclamar el dinero ni ha detallado cuál será su posición ante las nuevas iniciativas judiciales.
Ese silencio resulta especialmente relevante porque la contratación objeto de condena se produjo precisamente bajo gobiernos socialistas de la Diputación, cuando la institución estaba presidida por Miguel Ángel Gallardo, también procesado dentro del mismo procedimiento.
La ausencia de explicaciones alimenta las críticas de quienes consideran que una administración tiene el deber de defender el patrimonio de todos los ciudadanos con independencia del partido político afectado.
El Tribunal de Cuentas asume un papel central
Ante la inacción de la Diputación, será otra instancia la que intente esclarecer ahora si hay o no responsabilidad contable.
Iustitia Europa comunicó una reclamación ante el Tribunal de Cuentas para que evalúe la posible restitución de los más de 340.000 euros que recibió David Sánchez durante su paso por la Diputación de Badajoz, argumentando que, si hubo un perjuicio económico para la administración, es preciso salvaguardar los recursos públicos.
Será el Tribunal de Cuentas quien deba pronunciarse sobre si concurren los requisitos legales para exigir un eventual reintegro.
Transparencia y responsabilidad
Más allá del recorrido judicial que pueda tener esta iniciativa, existe una cuestión política difícil de ignorar.
Miles de extremeños soportan una fuerte carga impositiva mientras las administraciones exigen de forma continua nuevos sacrificios económicos a familias y empresas. En este escenario, es lógico que numerosos ciudadanos confíen en que cada euro público cuyo abono haya sido puesto en duda por la vía judicial sea, cuando el marco legal lo haga posible, objeto de un esfuerzo real de recuperación.
Por este motivo, la presidenta de la Diputación, Raquel del Puerto Carrasco, tendría que aclarar ante la ciudadanía cuál es la postura oficial de la institución: si estima que procede exigir la devolución del dinero público, si considera que no hay fundamentos jurídicos para ello o si, en última instancia, decidirá no llevar a cabo ninguna actuación.
Porque la transparencia institucional no consiste únicamente en gestionar los recursos públicos, sino también en rendir cuentas cuando esos recursos se encuentran bajo sospecha.
Mientras esas aclaraciones no se presenten, el silencio continuará llenando el espacio que tendría que asumirse como responsabilidad política.
