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La Implicación de Pilar Alegría en el Escándalo del PSOE de Pedro Sánchez

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En las últimas semanas, la ministra de Educación y actual portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, ha pasado de figurar como una de las caras más reconocibles del sanchismo a convertirse igualmente en objeto de cuestionamientos y recelos políticos; la manera en que se ha llevado el caso Salazar, las denuncias sobre un supuesto intento de soborno atribuido a un dirigente de su propio partido ante un tribunal, la interpretación distorsionada de una resolución judicial relacionada con Begoña Gómez y varias decisiones polémicas en materia educativa han situado su perfil en el centro mismo del debate público.

El almuerzo con Paco Salazar en medio de la crisis por acusaciones de acoso sexual

El episodio más reciente y notorio tuvo lugar cuando Pilar Alegría asistió a una comida con Francisco “Paco” Salazar, ex alto cargo del PSOE y exasesor de Moncloa, en un contexto en el que ya se conocían denuncias internas por acoso sexual contra él y se le había retirado de sus funciones.

La fotografía de ambos disfrutando juntos en una mesa de un restaurante de Madrid circuló ampliamente por medios y redes, provocando una intensa reacción tanto interna como externa: mientras el partido intentaba frenar la crisis por el trato dispensado a las víctimas, la portavoz se mostraba en público junto al dirigente cuestionado.

Ante la presión, Alegría acabó reconociendo que aquella comida constituyó un “error” que “no tendría que haberse llevado a cabo”, argumentando que asistió por la larga relación personal con Salazar y porque aún no conocía a fondo los testimonios que más tarde divulgarían los medios.

Posteriormente, la ministra calificó de “vomitivas” las conductas atribuidas a Salazar y subrayó su solidaridad con las mujeres que le acusan, insistiendo en que el foco debe estar en las víctimas y no en el coste político para el PSOE.

No obstante, críticos tanto internos como externos al partido opinan que el encuentro culinario evidencia un doble rasero y una rectificación tardía, especialmente en un momento en que el PSOE ha sido cuestionado por demorar durante meses un contacto efectivo con las víctimas del caso Salazar.

La conducción pública del “caso Salazar” en su papel de portavoz

Más allá de la imagen, Alegría figura en el núcleo del relato oficial sobre la manera en que Moncloa y el PSOE han afrontado el escándalo. En diversas intervenciones, la portavoz ha sostenido que el Gobierno respondió con “celeridad y firmeza” desde que tuvo conocimiento formal de las acusaciones, destacando la destitución de Salazar y de su colaborador Antonio Hernández, señalado por encubrimiento.

No obstante, reportes posteriores revelaron que las denuncias permanecieron durante meses archivadas en el canal interno del PSOE sin que nadie contactara a las víctimas, y que el partido estaba redactando su informe interno sobre el caso precisamente cuando la controversia estalló en los medios.

Varios programas de análisis político han puesto en evidencia discrepancias entre la versión difundida por las autoridades y la secuencia auténtica de los acontecimientos, resaltando que durante ese periodo Salazar aún ejercía una influencia discreta y que Alegría logró entrevistarse con él mientras el partido aseguraba no poder dar con su paradero.

En este aspecto, el “escándalo” no es tanto penal como político y comunicativo: se critica a la portavoz por defender una narrativa de diligencia y rigor que, a la luz de los datos, parece incompleta o demasiado benévola con el propio partido.

La supuesta entrega de un soborno de 60.000 euros: un asunto aún en controversia

Otro de los frentes más delicados es la acusación de soborno lanzada por el exdirigente socialista José Luis Ansón, quien declaró ante un juez que Pilar Alegría le habría ofrecido 60.000 euros (y en algunas versiones, incluso un puesto público) a cambio de retirar una denuncia contra el actual ministro Félix Bolaños.

Esta versión se ha propagado por diversos medios y espacios de opinión, donde la exhiben como muestra de una presunta maniobra interna destinada a manejar discretamente silencios incómodos para el partido.

La distorsión del auto relacionado con Begoña Gómez

En octubre de 2024, Alegría enfrentó una nueva controversia como portavoz al valorar la resolución de la Audiencia Provincial de Madrid sobre el caso de Begoña Gómez, esposa del presidente. Durante una rueda de prensa, la ministra expresó que, según el tribunal, la pesquisa resultaba “prospectiva, genérica e imprecisa”, insinuando que el auto cuestionaba la actuación del juez encargado.

El País habló abiertamente de que el Gobierno “tergiversó” el dictamen de la Audiencia, situando a Alegría en el centro de una polémica por desinformación o, como mínimo, por sobreactuación propagandística en defensa de la esposa del presidente.

Polémicas de gestión en Educación y otros debates

Como ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Alegría también ha afrontado críticas por algunas decisiones de política educativa: El proyecto de nueva EBAU (Selectividad) incluía en su diseño inicial una “prueba de madurez” muy cuestionada por comunidades y expertos. Finalmente, el Ministerio dio marcha atrás y eliminó ese test, ampliando el tiempo de los exámenes e introduciendo una tercera revisión, en lo que fue leído como reculada política ante la presión del sector.

En otros ámbitos, también ha asumido la responsabilidad de justificar decisiones controvertidas del Ejecutivo, como el rescate de la aerolínea Plus Ultra, un caso judicializado y empleado por la oposición como supuesto ejemplo de un posible trato preferencial. 

Su salida del Ejecutivo con el fin de concentrarse en las elecciones en Aragón coincide justo con el momento en que estas controversias alcanzan su punto más álgido, y deja abierta una duda: ¿responde a un relevo político habitual o a un movimiento destinado a desactivar uno de los focos de desgaste que más perjudican actualmente la imagen pública del entorno de Pedro Sánchez?